Una historia personal de superación

Gregorio Montero nació en Cabezabellosa (Cáceres) en una familia de cabreros a la antigua usanza: buena parte del año vivían en un chozo del monte, alejados del pueblo y de la escuela. A los 14 años, sin saber leer ni escribir, comienza a trabajar de peón forestal: el bosque y la naturaleza de Extremadura fueron el escenario de su infancia y adolescencia y le marcaron para siempre. 

Aprendió a escribir mientras realizaba el servicio militar y el certificado de estudios primarios llegó mediante clases nocturnas después del trabajo. La inquietud por aprender continúa con el título de capataz forestal.  El siguiente paso: la universidad.

“El bosque y la naturaleza de Extremadura fueron el escenario de su infancia y adolescencia y le marcaron para siempre”

En 1971 comienza los estudios de Ingeniero Técnico Forestal en la Universidad Politécnica de Madrid, los cuales compagina con su trabajo de capataz, terminándolos en 1975 siendo el número uno de su promoción. En 1982 termina la carrera de Ingeniero de Montes en la misma Universidad, obteniendo el grado de Doctor en 1987. 

Su trayectoria profesional fue subiendo escalones hasta su reciente jubilación:  ha sido subdirector del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria y presidente de la Sociedad Española de Ciencias Forestales, es miembro de la Academia Forestal Italiana y ha representado a España en numerosas conferencias y grupos de trabajo internacionales.

Hoy Gregorio Montero tiene 70 años y su historia personal nos habla del espíritu de superación de toda una generación. La de nuestros padres y abuelos, que conocieron la realidad, con su belleza y dureza, del entorno rural. Que a base de esfuerzo lograron superar las dificultades. Que han luchado y dedicado su vida a aprender,  investigar y conservar la riqueza y valores de la naturaleza extremeña.